lunes, noviembre 19

Al Toño Contreras (papá)



Luego de haber luchado con dragones, matado bestias marinas, conquistado los misterios del océano, navegado en lava ardiendo, creyó que su amor por la princesa era más que evidente. Él la amaba, y se sabía correspondido. Aquella serie de eventos no eran más que una mera confirmación de su inagotable amor por ella.

Al regresar en medio de proezas dignas de mitología, la princesa se había marchado. Ella no quería que el le demostrara su amor por medio de grandes hazañas que implicaban su enamorada ausencia; ella quería (y le bastaba), que él tomara su mano y con su sola presencia dijese te amo.

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