Se levantó en medio de la noche,
con el miedo a que algo tomara su pie y lo arrastrara (como en aquella
película); se puso sus pantuflas de jirafa y caminó en dirección al baño.
Mientras esperaba que el tiempo y la necesidad pasaran, tomó una revista y
entre borrones leyó de reojo una reseña sobre un restaurante en el centro,
parecía agradable y le dieron ganas de ir. Pensó en invitar a sus amigos.
Cuando su cama llamó nuevamente, olvidó por completo la necesidad de ir a comer
al centro y olvidó por completo la necesidad de una vida social.

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