El deseo de hacerme parte de ese abrazo sediento de amor.
El día que entra por la ventana y se agolpa contra mis ojos.
El olor a tierra húmeda y el hedor a feca mojada.
Paseo un rato y me pierdo en el desagrado.
Me reencuentro sintiéndome bien por no odiar demasiado.
Beso el agua de la copa; en silencio trago su calma.