jueves, diciembre 10

Si tuviera que describir las películas que me han gustado y explicar las razones, supongo que comenzaría a llorar apenas comenzara a relatar en qué partes las asocio a mi vida.
Después de ver una película, casi siempre me robo un trocito de ellas o me abrigo con las imágenes y las frases, haciéndolas corazas de futuras experiencias.
Mi amor por las películas es inmenso. El sólo hecho de pensar en el cine avoca recuerdos familiares, amistosos y amorosos en sí. Mis relaciones las define el cine, y sin embargo, una de ellas me enseñó que en la vida no todo es una película. Hoy pienso que el cine es una parte de la vida, de mi vida, de la vida del director, y es vida porque las interpretamos a nuestra manera.

martes, diciembre 8

El concepto de virignidad fue inventado por un hombre que creyó que su pene es tan importante que cambia la condición de una mujer. No valemos menos por no ser vírgenes y no valemos más ni somos santas por serlo. Nuestro valor no se basa en la virgnidad, sino de cómo nos valoremos y con qué intenciones hagamos las cosas.

miércoles, diciembre 2

Un Ñegro reminiscente.

Supongo que si dos años y nueve meses después volviéramos a hablar, ya sabes, como esa noche en que comenzó la historia, pero no en ese ayer, sino en el hoy, tendríamos historias bien distintas que contar. Tus penitas serían otras, quizás serían más grandes o más chiquitas, porque yo las viví contigo, y eran terribles, abrumadoras, y de imaginar vivirlas yo en carne propi, te admiraba, te amaba y me sentía bajo la sombra del hombre más grande del mundo. Tus sonrisa también sería otra, porque yo no habría estado en la reparación de ella en tus inicios, simplemente la habría conocido con tus mini dientes que eran la máxima expresión de felicidad (si dejan de serlo en algún momento, será el día en que la tierra pierda al ser sonriente más pulento).

Yo no sé qué haces ahora, son las 3:03 am de un 2 de diciembre, y yo te escribo porque pensé en el desamor, y el desamor tiende a asociarse al amor, y el amor tiendo a asociarlo a lo que viví contigo y con otra persona de la que me aparté hace poquito, porque no podía dejar una vez más de lado el amor que me debo, el amor que debo desarrollar en mí y por mí.

Yo pienso entonces en los momentos felices, en los momentos tristes, y me arrepiento tanto de no haberte dicho todo lo bueno que veía en ti aún estando enojada u odiándote por un instante. No es que ahora importe, tengo claro que lo sabes, si no lo sabes, me gustaría pensar que te lo harán saber, si nadie lo hace, alguien lo hará porque es inevitable ver lo bueno que hay en ti. Un buen hombre, una gran persona, un excelente amigo, un pésimo enemigo (porque odiar no era lo tuyo, parece), un hijo cercano, un dije como hermano (me salió verso sin mayor esfuerzo).


Te escribo porque me he acordado de la gente últimamente, de la gente bonita y de la gente fea, que al final terminé pensando que era toda bonita porque tenía razones para ser fea. Te escribo porque creo que no lo leerás, te escribo simplemente porque no hablamos como antes y no lo haremos en mucho tiempo más cuando nos volvamos a encontrar.

Otra fase.

Cuando estás drogado todo tiene un toque de magia. El glorioso sexo, las sonrisas eternas, la talla más fome se convierte en un stand up comedy en tu formato favorito. La gente, los recuerdos, las vivencias  y cada trocito de vida que ahí avocas, ya sabes, la droga es maravillosa, aún sin especificar.


Cuando estás drogado y enamorado, la cosa es distinta. Pero y si te enamoras estando drogado, ¿de qué te enamoras? ¿Del efecto que en ese momento te produce tu compañero o de tu compañero? Claro, tienes más tiempo de apreciar sus detalles, el tiempo comienza a detenerse, sus ojitos parpadean más atractivos, porque, ya sabes, estás drogado y todo es atractivo en ese estado. Aprecias, aprendes, agilizas la mente y la ralentizas para percibir mejor el momento. Él te observa, detenidamente y quizás, bajo los mismos efectos. El nivel de empatía tiende a aumentar en estas situaciones – deberíamos estar todo el tiempo drogados, nos hace mejores personas tal vez – y te vuelves cómplice del desconocido, y te vuelves tu cómplice también, porque sin inhibiciones, te vuelves tú. La sonrisita, el jiji, el jaja, el ya, el día que se hace noche, y la noche que se hace acogedora; la tarde que se hace mañana, y la mañana un caminar sonriente. Entonces te enamoras en serio, y la droga comienza a ser otra.