lunes, diciembre 22

Mi: Realidad Chilensis vs Navidad

De alguna manera he recuperado el interés en la navidad, lo que no implica que alguna vez haya perdido la esperanza en algo que se supone que estas fechas conllevan, simplemente me siento expectante y algo emocionada por lo que pudiera traer "la mamá pascuera". 

Este es la clase de momento inmaduro en que, a diferencia de otros años al parecer, sí pedí algo para navidad. El año pasado no recuerdo haber recibido un regalo más allá de una oveja de chocolate (no soy muy adicta al chocolate), ante pasado creo que mi mamá me regaló una máscara de pestañas y un esmalte de uñas azul... no, no recibo regalos de nadie más prácticamente, excepto pequeñas, y siempre agradecidas, atenciones de parte de mis tías y una que otra cosa random proveniente de algún familiar, dígase hermano... creo que es todo. De todas formas creo que queda más que claro que mi madre es la proveedora de la familia.

Por si usted se lo pregunta, estimado "no lector", le respondo que sí, tengo un padre, al cual veo casi a diario, pero no es muy amigo mío. No peleamos (tanto), es más, casi no nos hablamos, y tiene un claro favoritismo con cualquiera de mis hermanos (tengo dos), al punto que puede llamarlos a diario, llevarlos a comer, darles dinero e incluso prestarles ayuda de cualquier clase. A mí, sin embargo, no me llamó más de dos veces durante los dos años que viví en Santiago (de hecho, creo que fue una... y me refiero a esas ocasiones en que llamas para saber cómo está la otra persona), ya decir verdad, creo que dos es un número bastante generoso. De esta manera, podrá usted observar que mi relación es casi inexistente, porque aunque cuando las cosas de la vida nos han dado sacudidas importantes y sólo en ese entonces él me ha dicho que me quiere (una vez, el año pasado), no lo demuestra de modo alguno, ¿sabe usted cuál podría ser el porqué? Favor de explicar. 

El fin es que me siento expectante, al punto que dudo si debería escribir  una carta estilo "querido viejito pascuero", y dudo porque mi lado racional me lo impide... Pero no sólo me lo impide ese lado tan poco Nuni, sino que también me lo impide la realidad cruda de saber quién es realmente MI viejito pascuero y quién es mi gran soporte, no sólo económico, sino emocional. ¿Es demasiado pedir? Es mucho dinero, a decir verdad, pero yo siempre veo las cosas como mucho dinero (soy capaz de llorar por diez dólares, siempre pienso que las necesitaré). Quiero aclarar que esto no se debe a que soy "amarrete" con la plata, o a que soy tacaña, si puedo gastar demasiado dinero en un regalo, lo haré, sino porque siempre he visto como esta ha escaseado a raíz del problema mencionado (el señor padre no es ningún aporte económico práctico, ya que de las más de docientos dólares que se va en el dividendo de la casa, otras ochenta de luz y agua, gastos como comida, mis estudios que son al menos cuatrocientos  mensuales y mis frenillos, otros cien dólares, él no aporte absolutamente NADA, pero vive cómodamente con nosotros... ¿por qué no hay una demanda de por medio? No sé, creo que pena es la respuesta), en fin, después de ese enorme paréntesis creo que queda clara cuál es mi situación, la cual se basa en una decisión que debo tomar o como adulta o como niña, porque además está el vínculo inmensamente importante que tengo con "mi viejita pascuera" (como me bajó la rabia con el padre, diré que para el cumpleaños de madre, gasté veinte dólares en un regalo al gusto de ella, hermano gastó diez estimados, cuñada gastó cuarenta dólares y otros familiares al menos veinte dólares, padre gastó dos, en un regalo sin dedicatoria que compró en un terminal... ni siquiera pasó el día con nosotros, porque esa es su manera de hacer regalos)... El punto es que queda dos opciones:

a) Pospongo la compra hasta que pueda reunir el dinero necesario (me falta la mitad, sólo la mitad)
b) Pido a madre la mitad, para que la oferta no pase. 

Conclusión: Si bien recupero mi espíritu navideño JO, JO, JO, lo enfrento como la mujer que intento ser, y me incomoda y absurdamente la situación me duele, principalmente por el poco apoyo de padre, que me afecta a diario (aunque no lo demuestre). 

Nota: Expreso valores económicos en dólares porque mi historia es "terrible penosa" y me da vergüenza que la lea alguien y cache mi realidad chilensis clase media baja. 

jueves, diciembre 18

Sleeping with the enemy... and I am the enemy

Me siento como esos niños que tienen sueño, pero no se quieren dormir.


Nota: Se siente extraño darse cuenta de que no tienes el interés, talento ni las experiencias suficientes que crees que te alegrarían en este momento. Me siento hater y me siento hater todo el día. Por suerte nadie tiene que saberlo, ji. 

lunes, diciembre 15

diciembre 16, 2:37

"Nuni al mando de sus emociones"

Supongo que la percepción que uno tiene de sí mismo varía de a tan poco que un día despiertas y ya sabes que no eres el mismo que eras hace tres años. Las circunstancias, la gente, las nuevas historias y experiencias hacen que nos vayamos adecuando al ambiente, de tal manera que de no tener contacto con la sociedad, seríamos sujetos que variarían mínimamente, lo cual no se expresaría más allá de los cambios físicos y las necesidades naturales que envejecen nuestro cuerpo y lo hacen más vulnerable conforme a la edad. 
Al encontrarnos con un sujeto "x" luego de muchos años, meses o incluso en ocasiones, días, no es extraño decirle, o haber escuchado alguna vez "estás súper cambiado", ¿cambiado cómo? ¿Para bien? Son realmente los cambios clasificables entre "buenos" y "malos", y son las mismas situaciones a los cuales nos enfrentamos cambiados las que hacen que este cambio dé resultados. Por ejemplo, antes yo hablaba con muchas personas y creía que tenía muchísimos amigos (y no, no es un comentario resentido ni nada). Sin embargo, con el tiempo me fui dando cuenta de que yo no quería salir con ellos, que compartir con ellos era una respuesta a lo que yo aspiraba a ser, pero no realmente lo que era. Ahora es diferente. Ya no tengo ánimos de salir con las personas, porque en sí no parecen ser agradables, pero tengo ganas de compartir conmigo y a veces compartir con otros que me brindan un lugar ameno.
El tema es super amplio, y espero no tener que dedicarme a escribir sobre él en otra ocasión, porque en serio que me da demasiada lata... pero fue el pensamiento que me voló la mente esta noche "las personas te cambian". 
Buenas noches. 

jueves, diciembre 11

Reflexión de una "nubi" triste (4:45am)

De alguna manera, en algún minuto de la noche, me encuentro con remordimientos. Mientras en mi mano izquierda sostengo la lista de cosas que desearía hacer o que debí hacer con anterioridad, en mi mano derecha tengo el lápiz con el que planeaba tachar lo que ya había cumplido, pero leyendo y "re leyendo" mis objetivos, noto tristemente que aunque intente tergiversar mis deseos, no he cumplido ninguno, y lo que es aún más triste, es no dependían de otros en lo más mínimo, sino que dependían de mí. 
Casi siempre, a inicio de año, hago una lista de cosas que me gustaría hacer y/o cumplir. Sin embargo, a estas alturas del año en que quedan menos de 20 días para que el 2014 finalice (espero leer esto muchos años después y reírme de cómo mi adolescencia se despide mi cuerpo de adolescente, aunque me edad me indica que soy una mujer, mi cuerpo aún no lo entiende), noto tristemente que mis deseos siempre son los mismos, lo que me hace pensar que como persona no mejoro ni empeoro, quizás más lo segundo, al no haber variación en mi persona... ¡Triste realidad!
No obstante, mis deseos no son malos (no escribiré mis deseos; uno no debe decirlos hasta que se hagan realidad, y como son a largo plazo y al parecer van bien encaminados, no puedo compartirlos jamás), pero son más bien personales y no son cosas como la paz mundial (que según yo tiene una solución bastante simple: respeto y empatía), el hambruna africana (que según yo tiene como mil soluciones, pero quienes tienen los medios no tienen el interés).o la esclavitud (un descubrimiento vergonzosamente nuevo para mí, porque hasta hace muy poco yo creía ingenuamente que el ser humano ya había erradicado la esclavitud como una forma de reprimir la voluntad humana, haciendo que esta última si limitara a las opciones que la sociedad ofrece - hago énfasis e invito al lector a ver "Waking Life", película que cuenta con un diálogo bastante interesante sobre la libertad-) entre otras cosas que jamás terminarán de ser un misterio para mí, sino que tienen que ver con que los factores ajenos a mi voluntad colaboren para que mis expectativas se cumplan, y yo lo intento a mi manera...
Lo triste de esta reflexión a fin de año, es que yo sigo siendo la misma. Me siguen entristeciendo las mismas cosas y sigo pensando en lo mismo, sólo que desde un enfoque más amplio, espero. No soy de las personas que ama leer, pero leer un poco no está mal de vez en cuando. Sin embargo, me gusta mucho escuchar a las personas que respeto, aunque ellas no lo sepan. Me molestan tantas cosas en este momento que no puedo evitar el desviarme del tema, que por cierto pareciera haber perdido cierto interés en mí, y sólo vienen a mi mente ideas que también quisieran ser abordadas en este texto. Pero aún puedo decir que me siento libre y que puedo elegir qué escribir y qué no escribir, lo cual es bueno, porque si mis expectativas del futuro continúan, habrán de pasar varios años hasta que pueda publicar mis escritos bajo mi perspectiva y con el respeto que entonces merecerán. 
Gracias, por favor, estimado "no lector", hágame el gusto de no comentar, que como siempre es un agrado recibir su apreciación mediante su silencio. 

Nota del autor: Lamento las malas vibras que emanan de esta reflexión. Los días han estado grises desde mi percepción, pero Marcelo solía decirme con alegría "seguro que hay sol mañana", cantando con esa melodía y esa cara inocente.

lunes, diciembre 1

De vuelta.



Se juntaron por primera vez en el Ripley para ir al Cine Condell. No hablaron mucho, pero sonaba Jamming. Después de la película se fueron a caminar por Barón, después por Villarrica, después por Temuco, después por Valdivia y después hacia el infinito


De ida.



Nos sentábamos por las tardes en muelle Barón. Al principio a un metro de distancia, después medio metro; al final ni centímetros quedaban. Un día me dijo que le había empezado a gustara más el color verde que el rojo, yo le dije que desde esa noche Mogwai se había vuelto una de mis bandas favoritas.