sábado, junio 30

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Mi problema con la vida es que se hace efímera, y el hombre ha creado tantas cosas que me ayudan a desperdiciarla que simplemente me siento culpable de vivirla al modo “humano-animal”. Sensaciones extrañas para mí, son por ejemplo el despertar en las mañanas y saber que debo pertenecer a la vida social, pertenecer a ella porque es lo que importaba desde un principio y es lo que importará hasta el final (paradoja social). Vivir eternamente en nuestras cortas vidas, nos hace pensar en expectativas que no van más allá de un final representado en la muerte, luego te sepultan, luego te dejan flores… luego te olvidan. La mayoría no quiere ser olvidado, tememos a lo desconocido, tememos a la ignorancia; asimismo, tememos ser ignorados y desconocidos al futuro. Formar parte de algo, es lo que nos da una personalidad, un nombre, una vida real en nuestra  pequeña y limitada realidad. Yo quiero vivir, más allá de lo que otros puedan limitarme, yo quiero ser libre, pero no es bueno ser un soñador; no es bueno presentar problemas sin ofrecer una solución alternativa, no es bueno quejarse de lo que no entendemos.

La vida es un milagro, y cada día es un ejemplo de que hemos elegido vivir. No podemos elegir nacer, pero podemos elegir continuar con vida, esas son nuestras opciones. Hay tantas formas que tiene el hombre al alcance de su mano para acabar con lo que otros empezaron, que cada día que te levantas y observas a otras personas caminar alrededor, sabiendo que ellas al igual que tú han decidido estar con vida al menos un día más, te recuerda que aunque estés cansado, rendirse no es una opción.  

La vida es un milagro; la vida merece ser recordada, no por nosotros sólo, sino por quienes hacen posible que la tengamos. El peor error que podemos cometer en relación a la vida, es enamorarnos de esta, porque es un amor efímero y raído, no fungible para lo entendidos en derecho, pero consumible. La vida señores, es lo que nos inspira a escribir sobre ella y decir cuán maravillosa es a diario; agradecer las oportunidades y ser capaz de brindárselas a otros. La vida, es y siempre ha sido una porquería, y no porque lo sea, sino porque la hemos dotado de elementos banales que el tiempo arrasa en forma pareja, y los hemos creído esenciales para vivir. Preocuparnos en averiguar qué es realmente la vida, nos aleja aún más de vivirla. Hallarse en la vida, es el disfrutar, ser feliz dentro de lo posible aceptando lo que ésta te ofrece para brindarlo a otros más adelante. Disfrutar con quienes te dan vida a diario y agradecer en todo momento, lo maravilloso que es tener un porqué existir. La felicidad, no es el goce permanente de la vida, es también negarte a recibir lo que las oportunidades te ofrecen, aún sin saber porqué las rechazas, pero sabiendo que la vida continúa y aunque puede tornarse gris, recordar que incluso los colores más bellos para algunos, son grises cromáticos de las más altas y hermosas frecuencias. El gran problema con la felicidad, es que no nos hemos detenido a pensar en ella como una forma de vida, sino que la idealizamos como un premio, un estado de no más tristeza, sin entender que parte de ella, es vivir la humanidad misma que el  término conlleva.

Sean todos ustedes muy felices y recuerden que están vivos.