Mi problema con la vida es que se hace
efímera, y el hombre ha creado tantas cosas que me ayudan a desperdiciarla que
simplemente me siento culpable de vivirla al modo “humano-animal”. Sensaciones
extrañas para mí, son por ejemplo el despertar en las mañanas y saber que debo
pertenecer a la vida social, pertenecer a ella porque es lo que importaba desde
un principio y es lo que importará hasta el final (paradoja social). Vivir
eternamente en nuestras cortas vidas, nos hace pensar en expectativas que no
van más allá de un final representado en la muerte, luego te sepultan, luego te
dejan flores… luego te olvidan. La mayoría no quiere ser olvidado, tememos a lo
desconocido, tememos a la ignorancia; asimismo, tememos ser ignorados y
desconocidos al futuro. Formar parte de algo, es lo que nos da una
personalidad, un nombre, una vida real en nuestra pequeña y limitada realidad. Yo quiero vivir,
más allá de lo que otros puedan limitarme, yo quiero ser libre, pero no es bueno
ser un soñador; no es bueno presentar problemas sin ofrecer una solución
alternativa, no es bueno quejarse de lo que no entendemos.
La vida es un milagro, y cada día es
un ejemplo de que hemos elegido vivir. No podemos elegir nacer, pero podemos
elegir continuar con vida, esas son nuestras opciones. Hay tantas formas que
tiene el hombre al alcance de su mano para acabar con lo que otros empezaron,
que cada día que te levantas y observas a otras personas caminar alrededor,
sabiendo que ellas al igual que tú han decidido estar con vida al menos un día
más, te recuerda que aunque estés cansado, rendirse no es una opción.
La vida es un milagro; la vida merece
ser recordada, no por nosotros sólo, sino por quienes hacen posible que la
tengamos. El peor error que podemos cometer en relación a la vida, es
enamorarnos de esta, porque es un amor efímero y raído, no fungible para lo
entendidos en derecho, pero consumible. La vida señores, es lo que nos inspira
a escribir sobre ella y decir cuán maravillosa es a diario; agradecer las
oportunidades y ser capaz de brindárselas a otros. La vida, es y siempre ha
sido una porquería, y no porque lo sea, sino porque la hemos dotado de
elementos banales que el tiempo arrasa en forma pareja, y los hemos creído
esenciales para vivir. Preocuparnos en averiguar qué es realmente la vida, nos aleja
aún más de vivirla. Hallarse en la vida, es el disfrutar, ser feliz dentro de
lo posible aceptando lo que ésta te ofrece para brindarlo a otros más adelante.
Disfrutar con quienes te dan vida a diario y agradecer en todo momento, lo
maravilloso que es tener un porqué existir. La felicidad, no es el goce
permanente de la vida, es también negarte a recibir lo que las oportunidades te
ofrecen, aún sin saber porqué las rechazas, pero sabiendo que la vida continúa
y aunque puede tornarse gris, recordar que incluso los colores más bellos para
algunos, son grises cromáticos de las más altas y hermosas frecuencias. El gran
problema con la felicidad, es que no nos hemos detenido a pensar en ella como
una forma de vida, sino que la idealizamos como un premio, un estado de no más
tristeza, sin entender que parte de ella, es vivir la humanidad misma que
el término conlleva.
Sean todos ustedes muy felices y
recuerden que están vivos.
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