El caos imperante entre tu hálito y mi anhelo;
La aspiración a una caricia,
El rigor de un deseo.
Que tu mano halle en la mía,
Lo que la tuya extravió en el vuelo;
Y que aunque sobre la distancia,
Basten los recuerdos.
Que me guardes en tus ojos,
Que me cantes mientras sueño,
Que me digas simplemente:
-O entiendas que- te
quiero.
Porque heme aquí dispuesta a entregarte no un lamento,
Sino robarte una sonrisa,
(Arrancártela de un beso).