De alguna manera, en algún minuto de la noche, me encuentro con remordimientos. Mientras en mi mano izquierda sostengo la lista de cosas que desearía hacer o que debí hacer con anterioridad, en mi mano derecha tengo el lápiz con el que planeaba tachar lo que ya había cumplido, pero leyendo y "re leyendo" mis objetivos, noto tristemente que aunque intente tergiversar mis deseos, no he cumplido ninguno, y lo que es aún más triste, es no dependían de otros en lo más mínimo, sino que dependían de mí.
Casi siempre, a inicio de año, hago una lista de cosas que me gustaría hacer y/o cumplir. Sin embargo, a estas alturas del año en que quedan menos de 20 días para que el 2014 finalice (espero leer esto muchos años después y reírme de cómo mi adolescencia se despide mi cuerpo de adolescente, aunque me edad me indica que soy una mujer, mi cuerpo aún no lo entiende), noto tristemente que mis deseos siempre son los mismos, lo que me hace pensar que como persona no mejoro ni empeoro, quizás más lo segundo, al no haber variación en mi persona... ¡Triste realidad!
No obstante, mis deseos no son malos (no escribiré mis deseos; uno no debe decirlos hasta que se hagan realidad, y como son a largo plazo y al parecer van bien encaminados, no puedo compartirlos jamás), pero son más bien personales y no son cosas como la paz mundial (que según yo tiene una solución bastante simple: respeto y empatía), el hambruna africana (que según yo tiene como mil soluciones, pero quienes tienen los medios no tienen el interés).o la esclavitud (un descubrimiento vergonzosamente nuevo para mí, porque hasta hace muy poco yo creía ingenuamente que el ser humano ya había erradicado la esclavitud como una forma de reprimir la voluntad humana, haciendo que esta última si limitara a las opciones que la sociedad ofrece - hago énfasis e invito al lector a ver "Waking Life", película que cuenta con un diálogo bastante interesante sobre la libertad-) entre otras cosas que jamás terminarán de ser un misterio para mí, sino que tienen que ver con que los factores ajenos a mi voluntad colaboren para que mis expectativas se cumplan, y yo lo intento a mi manera...
Lo triste de esta reflexión a fin de año, es que yo sigo siendo la misma. Me siguen entristeciendo las mismas cosas y sigo pensando en lo mismo, sólo que desde un enfoque más amplio, espero. No soy de las personas que ama leer, pero leer un poco no está mal de vez en cuando. Sin embargo, me gusta mucho escuchar a las personas que respeto, aunque ellas no lo sepan. Me molestan tantas cosas en este momento que no puedo evitar el desviarme del tema, que por cierto pareciera haber perdido cierto interés en mí, y sólo vienen a mi mente ideas que también quisieran ser abordadas en este texto. Pero aún puedo decir que me siento libre y que puedo elegir qué escribir y qué no escribir, lo cual es bueno, porque si mis expectativas del futuro continúan, habrán de pasar varios años hasta que pueda publicar mis escritos bajo mi perspectiva y con el respeto que entonces merecerán.
Gracias, por favor, estimado "no lector", hágame el gusto de no comentar, que como siempre es un agrado recibir su apreciación mediante su silencio.
Nota del autor: Lamento las malas vibras que emanan de esta reflexión. Los días han estado grises desde mi percepción, pero Marcelo solía decirme con alegría "seguro que hay sol mañana", cantando con esa melodía y esa cara inocente.
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