Si tuviera que describir las películas que me han gustado y explicar las razones, supongo que comenzaría a llorar apenas comenzara a relatar en qué partes las asocio a mi vida.
Después de ver una película, casi siempre me robo un trocito de ellas o me abrigo con las imágenes y las frases, haciéndolas corazas de futuras experiencias.
Mi amor por las películas es inmenso. El sólo hecho de pensar en el cine avoca recuerdos familiares, amistosos y amorosos en sí. Mis relaciones las define el cine, y sin embargo, una de ellas me enseñó que en la vida no todo es una película. Hoy pienso que el cine es una parte de la vida, de mi vida, de la vida del director, y es vida porque las interpretamos a nuestra manera.
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