Sin recordar del todo el aroma del tórrido hálito de tu boca,
Sin siquiera hacerme una idea de la forma de tus ojos al
encontrarse con los míos,
Sin haber inmortalizado la textura de tus labios en
mi memoria,
Yo… te extraño.
Y es en ese momento en que todo parece afín a tu presencia;
Es en ese momento en que noto que tu piel contra mi piel se
ausenta.
Son esos instantes en que tu abrazo se hace lejano,
Y la memoria desvirtúa mi remembranza de ti en vano.
Y tus besos de mis labros se ausentan y tu mano la mía
abandona;
Y ese recuerdo que la memoria avoca, se lo lleva la muerte
ladrona.
Y tu cabello de mi mentón se marcha y tu figura de la mía se
distancia,
Y tus ojos caliginosos se preparan para volver al baúl del
recuerdo.
Mas si yo pudiera entregarte lo tuyo, mis únicos versos;
Si tú pudieras si quiera, cederme un tanto de tu tiempo,
Si nuestros lazos no se hubieran roto y desintegrado en un
lamento;
Juro, juro que si retrocedes tan sólo un momento,
Verás que aunque lo nuestro es pasado, aún palpita en mi
corazón hambriento.

No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.