Te despiertas tras un sonido jadeante en tu oído. Una trufita húmeda te roza la mejilla.
miércoles, noviembre 28
Adiós al Peor de los Días.
Cuando observes que el cielo (afín a nuestras sombras) te llama en el caliginoso recuerdo del ayer; notes que los más hermosos versos se hilan para ser pronunciados por nuestros labios - labios de dos amantes no destinados-; despedaces cada memoria que entre nosotros se construía y amenaces con reconstruirla a tu manera: te darás cuenta que el romance entre dos -hecho a vuestra merced-, no es más que la fragilidad de un cerebro sin un corazón que lo mantenga pensante, que lo mantenga sangrante.
Renovarás entonces cada palabra y la harás tuya; y encontrarás entre tus memorias, algunas faltantes de fotogramas y otras que ni siquiera eres capaz de remembrar, y las remplazarás como esperabas que fuesen -para no dañar vuestra hambrienta ansiedad hecha mierda de tanto buscar sustento.
Será en ese momento cuando acudas a mí, pero entonces las piezas habrán dejado de calzar.
ps: supongo que los recuerdos podrán ser renovados en cuanto hagas memoria de su existencia y falte lo que ellos necesiten para subsistir.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.