Navidad es esa época del año en que te estresas entre la gente buscando el regalo adecuado que hará que aquel comentario que pronunciará tu madre aquella noche, sea el comentario que marcará tus oídos en este instante del año. Un simple gesto, podría hacer que todo tu esfuerzo fuese en vano, así como podría darte el mejor de las gracias con una mirada y graficarlo en tu corazón en forma permanente.
Muchas familias - no la mía, por ejemplo - se juntan a comer en forma masiva y sonríen durante toda la noche mientras esperan, en forma natural, que el reloj indique las 00:00 horas y puedan regalarse al final, o comienzo del día, ese pequeño obsequio que el condescendiente ha estado esperando por casi todo el año. La cena pareciese ser perfecta, y nadie se molesta porque la sustancia bebestible está muy dulce, o la carne está seca; la simple compañía la hace perfecta.
Navidad, mis no lectores, hace que las familias se unan, y se conozcan mejor. Sin embargo, a veces (casi siempre) pienso que en mi familia, son fechas como ésta las que sólo logran denotar el poco interés que pareciese existir entre los integrante de mi núcleo en ellos mismos.
Nota: si tuviera el valor de tan sólo poder hablarlo con ustedes, sólo conseguiría nuevamente la desaprobación y el 'tú no aprecias lo que hago', de los pobres participantes de este reality que nadie ve.
Feliz Navidad, aunque no necesariamente debería ser feliz, me conformo con algo agradable.
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