martes, julio 21

Yo te habría llamado Guti (sí, lo pensé)

Nadie se preocupará jamás de los besos que no me diste, de las palabras que no te atreviste a decir y de los días que no pasamos juntos; nadie excepto yo.
Dirás entonces que no fui más que la persona que llegó sin aviso a tu vida, que continuará sin pena ni gloria en ella, que dirá "hola" cada vez que no sepas con quien hablar o esperes quejarte respecto de la comunicación con alguien. Nunca me extrañarás ni te cuestionarás el qué habría pasado si hubieses mantenido contacto conmigo, porque no, no soy esa clase de persona, yo sólo llegué a tu vida como quien aparece en un bar y te comenta lo interesante que pareces a su vista (qué tan común es eso, por cierto). 
El día que rocé tu mano queda en el olvido, así como el día en que dijimos que quizás un paseo sería bueno. Y como grandes cosas en la vida, no queda sino un gran recuerdo que se disuelve lentamente en la memoria hasta desvanecerse del todo. Un color verde que de a poco se torna invisible y nos dice a cada instante que el ignorar algo nos es más fácil que enfrentarnos a ello.
No espero sino que logres ser feliz, que esa nostalgia en tu mirada se transforme en un recuerdo y que de alguna manera te acuerdes de mí como aquella persona que pensó en lo intrigante que podías llegas a ser tan sólo a través de tus ojos pequeñitos y tu cabello alborotado, porque así es como yo te recordaré, ya que aunque no lo creas, fuiste un primer atrevimiento y tiernamente será el último. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.