sábado, julio 18

De los días de lluvia se hacen recuerdos.

En la noche deja de importar si los números que indican la hora son impartes. Yo busco el reloj que cuelga en la pared y me pregunto en qué silencio se pierde el sonido de las manecillas que no hacen más que moverse de manera constante, como si nunca fueran a parar. "Es su tarea" pienso mientras saboreo el humo de la yerba que no fumo, pero imagino. 

Observo una vez más el reloj preguntándome si la función de algo es en algún punto sinónimo de  su destino. Acabo pensando en éste, y si es necesario invertarnos un alma para sentirnos dignos de merecer uno. 

"De los días de lluvia se hacen recuerdos", pienso de manera aleatoria, porque quizás mi destino se vea de alguna forma en ésta reflejado, y de noche, me cuesta distinguirlo gota por gota. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.