domingo, agosto 11

Para hoy. Para usted.

Si aprendes algo en la vida, es que las alegrías más grandes generalmente vienen de corazones pequeños. Al hacer alución al tamaño,  me refiero al sentido literal de la palabra.
Veo diariamente el rostro de niños de completo anonimato y no deja de sorprenderme que las emociones tan simples y cotidianas a nuestra vista, para ellos son enormemente sorprendente. El aprender a caminar, la sonrisa de un anciano o un zapato en la cabeza, son cosas que cautivan miradas enriquecedoras que hacen que te cuestiones si alguna vez tuviste esa capacidad de asombro que esperas que el niño al que admiras conserve por muchos años más.
De a poco dejamos que los niños resten importancia a las cosas cotidianas y dejen de apreciar aquello que antes les asombraba. Los medios de comunicación que parecieran comunicarnos de mil maneras, sólo logran cautivar despreocupadamente la atención del futuro de nuestro planeta aislándolos a las más extrañas dimensiones. Las personas que poco se dedican a entender el CE, casi nada, dirán que esta es una gran oportunidad para que el ser humano se desarrolle a un nuevo nivel intelectual, pero para ser sinceros, nos han convertido en seres fríos sin capacidad de asombro y de poca creatividad.

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