Somos los que dibujamos un círculo sobre la tierra, o al menos la circunferencia. Al iniciarlo creemos que al unir el punto de inicio con el final terminaremos de dibujarlo, pero permanecemos dentro de él, repasando líneas; tendrá una circunferencia dibujada infinitas veces.
El círculo no muere. No se desarma ni se rompe, ninguno se rinde si hablamos del círculo. Es infinito y se construye con paciencia mientras fortalecemos las líneas al dibujarla una vez más.
El círculo infinito no comienza ni termina nunca. No mientras seamos el círculo y permanezcamos dentro de él.
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