domingo, junio 5

La leyenda del blog.

Cuenta la leyenda que yo tenía un blog (la misma leyenda que yo acabo de inventar... o sea, que no es tan leyenda). En este blog, desconocido por casi todos, yo escribía sobre lo que sentía sobre otros aspectos de mi vida, lo que pensaba, y en lo que alguna vez creí. Me sorprende la cantidad de cosas que quise hacer y decir, y no concreté. Decir que me pondré las pilas de nuevo... bah, más de lo mismo.

Mirando un poco hacia atrás, me doy cuenta que más allá de lo que yo quería expresar hacia otros, era más bien cómo yo me sentía. En el fondo no se trataba de hablar de otros, sino de hablar de mí y mi visión respecto a otros. No sé si se entiende la diferencia, pero me gusta entenderla yo.

La leyenda también dijo que había más de un hombre en mi vida. A los 18 años yo ni siquiera pensaba en escribir sobre hombres, pero luego se volvió "la inspiración". Ahora no me inspira tanto - el amor no me inspira a tanto - porque comencé a verlo como algo efímero, pero puedo vivirlo, y lo estoy viviendo, de una manera totalmente distinta, porque realmente lo estoy viviendo.

No se trata hoy de idealizar una relación que durará por el resto de tu vida (ok, siempre espero que algo dure por el resto de mi vida, incluso si estoy estudiando para un ramo), sino más bien de visualizarme haciendo llevadero ese algo. Esto implica que no me figuro en lo bueno y sólo lo bueno, sino que me posiciono en cada trocito de vida eventual, porque oye, eso es la vida realmente, y no ese momento de risitas jaja, jiji, que te da de  vez en cuando.

Cuenta la leyenda que yo tenía un blog. Y cuenta esta leyenda que resucitó.

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